|
"Olvidar Pensamientos Obsesivos" | Terapia Estratégica
Un Caso Real de la Consulta Privada de Arthur Rowshan
"Ayúdame a olvidar mis pensamientos obsesivos". Ésta es la petición de un hombre mayor que acude a mi consulta después de haber leído un artículo en una revista sobre mi terapia estrategica. El problema que me plantea es algo que le incomoda y no sabe que hacer para resolverlo. Está casado felizmente y disfruta de las relaciones sexuales con su mujer. El problema surge cuando establece una relación de amistad con un hombre más joven.
Pero gradualmente la amistad se convierte en encuentros homosexuales. Aunque no llegan a realizar el sexo se abrazan y se tocan. Con la intención de ayudar y sacar al joven de apuros económicos, le da sumas cada vez más elevadas de dinero.
Esforzarse en olvidar Un día se da cuenta de que la relación no es apropiada y que el joven se está aprovechando de él. Así que decide cortar la relación y olvidarle. Después de haber roto cualquier contacto con el joven, el hombre no puede parar de pensar en él. Intenta olvidarlo y cada vez se esfuerza más en no pensar en el joven. A pesar de que estaba convencido racionalmente de que debería olvidarle, el pensamiento obsesivo del joven no le dejaba en paz.
Le expliqué que se había construido una trampa paradójica. Cuando una persona intenta olvidar algo de forma forzosa no hace más que reforzar la memoria de lo que desea dejar en el olvido. Intentar no pensar en algo es pensar. Olvidar es un fenómeno espontáneo de la mente. Solo cuando uno pierde interés en algo lo puede olvidar. Pero si alguien intenta voluntariamente olvidar algo, genera un círculo vicioso: cuando más se esfuerza en olvidar, más se obsesiona.
Cada vez que le asaltara el pensamiento obsesivo, debería evitar rechazar el pensamiento. Debería utilizar esta oportunidad para hacerse una pregunta: “¿Cómo me comportaría como si hubiera superado el pensamiento del joven?” Y cada día debería hacer algo como una indicación de que lo ha superado.
Tuve sólo una sesión con este hombre. Le llamé después de unos tres meses y me comunicó que estaba muy feliz con su mujer y que todo iba estupendamente. Se había librado del pensamiento obsesivo en el joven.
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||